Círculo Internacional de Amigos de los Gigantes  

Delegación de Galicia. Julio I. González Montañés ©

     
 

 

 

 

 

 

Los gigantones de Santiago a finales del siglo XIX, detalle de un dibujo de Gerardo Meléndez litografiado en La Ilustración Española y Americana, vol. XXVII, nº 29 (8 de agosto de 1883), p. 77)



Los “indios” en los años 40 en la Plaza de la Quintana (foto en CAPMANY (1946)

 

 

 

Los gigantones en los años 60

 


 

 

 

Vídeo Gigantes 2009

 

Vídeo Gigantes 2007

Vídeo cabezudos 2008

 


 

 

   Aunque la fiesta del Corpus Christi se celebra en Compostela desde 1380 y sabemos que en el siglo XV ya había procesiones espectaculares en la ciudad, hasta donde yo conozco la primera referencia de los gigantes aparece en Santiago en 1660, año en el que constan en las Actas capitulares y en el Libro de Fábrica de la Catedral compostelana pagos al escultor Mateo de Prado por los moldes que había hecho “para los ocho gigantes del Corpus”.

   Las investigaciones del archivero Pablo Pérez Costanti no han podido precisar si se trataba de los primeros o sustituían a figuras anteriores deterioradas. El número de ocho coincide con el que tenemos documentado en otros lugares en el siglo XVII (Valladolid o Toledo, por ejemplo) y sabemos que en Santiago se les tenía por representación de los peregrinos que desde diferentes partes del mundo acudían a Compostela para visitar al Apóstol.

     Debieron de ser piezas espectaculares si juzgamos por los cuantiosos pagos que el cabildo catedralicio realizó en los años siguientes (1661-63) por la construcción de las figuras, la pintura de las cabezas y los vestidos y pelucas. Sin duda llamaban la atención y sabemos que se prestaban en ocasiones extraordinarias como sucedió en 1673 cuando el cabildo se los dejó a los jesuitas para la celebración de la canonización de San Francisco de Borja y el traslado de la Compañía a la nueva iglesia del Colegio o en 1713 cuando salieron en las fiestas de San Pío V. A lo largo de los siglos XVII y XVIII consta la preocupación del cabildo por su mantenimiento y mejora como demuestran los pagos por aderezos en 1677, 1697 (repintado de cabezas), 1704 y 1734 (nuevos vestidos), 1741 (pintado) y 1747 (bordones dorados). Dañados probablemente en el incendio que sufrió la Catedral en 1753, los gigantes compostelanos fueron recompuestos casi completamente en 1757 por el arquitecto Clemente Fernández Sarela y se siguió invirtiendo en su conservación. En 1782 se les compraron pelucas, en 1784 fueron repasados por el escultor Juan Pernas y en 1794 se adquirieron polainas y calzado para los portadores.

   No está claro en qué momento los Gigantes del Corpus empezaron a intervenir también en las fiestas del Apóstol pero sí sabemos que por efecto de las prohibiciones de Carlos III abandonaron las procesiones y su actividad quedó reducida a algunas ocasiones extraordinarias y a las fiestas de Apóstol en las han seguido saliendo con continuidad hasta nuestros días.

  La prensa del siglo XIX nos informa de sus actuaciones el día 24 de julio, víspera del Apóstol, cuando salían de la Catedral por el Portal Real y en la Plaza de la Quintana y la de los Literarios ejecutaban tres danzas tradicionales acompañados por la música de las gaitas y el estruendo de los petardos (el rastreiro), y, desde 1879, por una comparsa de cabezudos propiedad del Ayuntamiento. Mayor interés, como testimonio de su origen religioso, tiene su presencia el 25 de julio en la liturgia de la fiesta del Apóstol Santiago en la que los gigantones asistían a la Misa (dos de ellos, el Coco y la Coca, en la Capilla Mayor) y bailaban al finalizar la misma una parsimoniosa danza dentro del templo. La prensa da noticia también de su intervención en la ceremonia de apertura de la Puerta Santa el 31 de diciembre al comienzo de los años jubilares y repite constantemente la interpretación “oficial” de los programas de Fiestas del Apóstol que los justifican como representación simbólica de los diferentes pueblos de la Tierra –o de sus Reyes- que desde las cuatro partes del mundo acuden para postrarse ante el Apóstol. Por la prensa sabemos también de las reparaciones periódicas que se les hacían y de los cambios de vestuario –sobre todo de la Coca- para adaptarse a los vaivenes de la moda femenina.

   Se mantuvieron los gigantones a lo largo del siglo XX  con algunos cambios de vestuario y repintados testimoniados por las fotografías que se conservan de los mismos. En 1993 sufrieron una profunda remodelación de la mano del escultor César Lombera que realizó copias en fibra de vidrio de las cabezas originales (se conservan las antiguas, restauradas, en el taller del escultor) y nuevos armazones. Se hicieron también trajes nuevos y desde entonces se mantienen invariables.

  En la actualidad, los gigantes de la Catedral ya no bailan en la Misa del Apóstol [1] pero siguen haciendo su salida el 24 de julio a la Plaza de la Quintana acompañados por la comparsa de cabezudos del Ayuntamiento, comparsa que es habitual también en las fiestas de la Ascensión con pasacalles por las rúas compostelanas y participación en la Festa dos Maiores [2]

 La tradición gigantera en Compostela se ha revitalizado en los últimos años con la organización de Encuentros de Gigantes y Cabezudos en el marco de las Fiestas del Apóstol y de espectáculos de calle como el titulado Camiño de Compostela que en los meses de agosto y septiembre de 2004 presentó por las calles de Santiago la Sala Yago y el grupo Flash-Back: una alegoría del Camino interpretada por gigantes, cabezudos y zancudos representando figuras relevantes de la leyenda jacobea y de la cultura gallega como Valle-Inclán, Castelao o Rosalía.

 

 

Cartel de las Fiestas del Apóstol de 1946

Garabal

 


[1] Dejaron de hacerlo a principios de los años 60.

[2] Los cabezudos compostelanos son obra de Santiago Viqueira (Kukas) e Isabel Rey Pousada (1983). Seis de ellos son copias de las tres parejas que el Ayuntamiento compró en Zaragoza en los años 40 (el Alcalde, la Manola, el Corregidor, la Dama y la pareja de Baturros), los otros dos (la pareja de negros) los hizo Kukas algo más tarde.

 

Los gigantes actuales en el crucero de la Catedral preparados para su salida

 

 

 

Los cabezudos del Ayuntamiento en la Ascensión

 

 

 

Los baturros

 

 

 

 

Los Cocos en los años 60, foto Ksado

 

 

 

 

Los Cocos en la actualidad

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