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Los Cocos
en la Atalaia a
principios del s. XX
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Los Cocos
en los años 70
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Al igual que en Compostela, la pareja de gigantes
de las fiestas de Ribadeo es conocida como Los Cocos,
popularísimos personajes que se han convertido en uno de los
símbolos de la villa hasta el punto que el ayuntamiento ha decidido
inmortalizarlos en metal y convertirlos en monumento que recibe a
los visitantes en la plaza de San Roque.
Donados por D. José Mª Iglesias en 1857 para mayor lucimiento de las
fiestas de la Virgen del Carmen, el Coco viste frac negro estrenado
en 1900 (en el siglo XIX llevaba uniforme de Almirante) y la Coca
traje rojo tableteado en blanco en la delantera (su vestuario fue
cambiando a lo largo de los años al compás de la evolución de la
moda femenina).
La familia del donante se encargó durante los primeros años del
cuidado y conservación de la popular pareja a la que la tradición
popular supone trasunto de un matrimonio ribadense de costumbres
“liberales”. En 1895 una rama familiar, la de los Pico de Coaña, se
hace cargo del cuidado de las piezas y uno de sus miembros, Jesús
Pico de Coaña, conocido como “El Padre de los Cocos”, nombró al
varón en 1898 Presidente de la Atalaya, motivo por el que
lleva la correspondiente medalla. En la segunda mitad del siglo XX,
el Ayuntamiento se hizo cargo de su custodia y durante muchos años
fue el policía municipal Ramón Fernández García el encargado de su
mantenimiento y, en muchas ocasiones, de bailarlos. En esta tarea
del baile, la memoria popular destaca especialmente a Serrano
Vello, famoso por sus pasodobles.
La aristocrática pareja desfila en la actualidad la víspera de la
Virgen de Agosto, patrona de la villa (día 7), en la mañana de la
Fiesta de San Roque (16 de agosto) y en ocasiones en el Carnaval.
Acompañada siempre de las gaitas y de los cabezudos (popularmente
sus “hijos”), los primeros los tuvo en 1894, ocho retoños
denominados: rata, chula, montañeses, gomoso, señorita y negros.
A esta primera generación la sustituyó en 1948 la integrada por
Popeye, el Gordo y el Flaco, La Señora, el Municipal y algún otro.
La mayoría sobrevive e incluso han tenido hermanos tardíos en las
figuras de Manolito O Pataqueiro, nacido en los años 70, o,
más recientemente, Mortadelo y el Payaso. Hasta hace pocos años era
costumbre que los niños despidieran a los Cocos gritando ¡Morreu
papá!, ¡Morreu mamá!, cuando los tumbaban para guardarlos.
Las cabezas originales de papier-maché se conservan en la
actualidad como piezas de museo (ver foto arriba) y fueron
sustituidas en 1997 por copias en plástico más duraderas, menos
pesadas y más fáciles de manejar. Recientemente han sido
restauradas, junto a las de los cabezudos, por la Asociación de
Vecinos Atalaia.
La pareja tiene por norma no hacer viajes y no sale nunca de Ribadeo
desde uno desgraciado a A Pontenova, pero sí recibe visitas ya que
en varias localidades cercanas (Barreiros, Lourenzá y Vegadeo) hay
también parejas de gigantes denominadas Cocos que en
ocasiones acuden juntas a Ribadeo (en 2006 por ejemplo).
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Los Cocos
después de la restauración de 2008
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Las cabezas de
los Cocos después de la restauración de 2008
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Fotos:
Asociación de Vecinos Atalaia
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