Círculo Internacional de Amigos de los Gigantes  

Delegación de Galicia. Julio I. González Montañés ©

 

 

 

 

El gigante San Cristóbal en el Corpus de Redondela (Foto Pacheco c. 1920-1925)

 

 

El San Cristóbal en una de sus últimas salidas (mediados de los años 60)

Foto: http://anecdotarioredondelan.jimdo.com


 

 

   En Redondela, los Gigantones están documentados en la procesión del Corpus desde mediados del siglo XIX aunque probablemente sean anteriores. En 1875 hubieron de ser renovados por encontrarse inservibles y tenemos fotografías de los mismos desde finales del siglo XIX. Sin embargo, uno de los gigantes de Redondela, el San Cristóbal que sacaban los molineros y panaderos, se menciona a finales del siglo XVI y tiene exactos paralelos en otros lugares de Europa desde el siglo XIV y en el norte de Portugal desde 1482 (Oporto) por lo que podemos suponer que su presencia en la procesión del Corpus de la villa se remonte a sus orígenes bajomedievales.

      Conocido popularmente como O Santón, era el San Cristóbal redondelano una imagen de unos cuatro metros de alto y aproximadamente 80 kilos de peso que llevaba el Niño Jesús en el hombro izquierdo y un pino como bastón. Su cabeza, manos y pies eran de madera policromada, y el cuerpo un bastidor de madera y mimbre recubierto de tela como es habitual en los Gigantes procesionales, aunque la figura de Redondela no era portada desde el interior sino trasladada en andas por cuatro hombres precediendo a la procesión y deteniéndose en calles y plazas para que los niños enfermos de raquitismo pasasen por debajo de su manto rogando la curación, y los sanos para crecer altos y fuertes como el gigante. Desapareció definitivamente de la procesión en los años 60 (en 1968 según Martínez Crespo) aunque quedan de él algunos restos (el Niño) y numerosos testimonios gráficos, los más antiguos en la revista Galicia Moderna (1897), en el archivo del fotógrafo vigués Pacheco (c. 1925)  y en el del redondelano Avelino Cal  (c. 1939-40).

  El San Cristovo de los siglos XIX y XX que conocemos por fotografías y descripciones vestía túnica morada con cuello blanco, faja de tela a la cintura y banda cayendo desde el hombro izquierdo pero hay testimonios de una figura anterior que llevaba el pelo recogido en una coleta y un curioso tocado compuesto por un doselete de tela y una diadema metálica.

  Por lo que respecta a la pareja de gigantes portantes encargados por el Ayuntamiento en 1875, una fotografía de 1897 nos muestra su aspecto: ella vestía de gallega y el de burgués con gabán, pajarita, chistera y paraguas colgado del brazo. 

A principios del siglo XX se renovó la pareja, y como llevaban moño y trajes orientales pronto fueron conocidos como “los japoneses”. En 1935 la concejala de cultura encargó nuevos vestidos quedando convertidos en “turistas ingleses” y bajo ese aspecto los tenemos documentados en varias fotos de Saturno y Avelino Cal. En 1956 se confeccionó nuevo vestuario llevando él una especie de cota de malla de guerrero medieval y ella un vestido de valenciana y pasando a identificarse con El Cid y Doña Urraca [sic.]. Finalmente, en 1968 se vistieron con trajes de gallegos y empezó a conocérselos como “los abuelitos”, denominación e indumentaria que mantienen en la actualidad.

  Los gigantes actuales fueron construidos en Valencia, junto a los cabezudos que los acompañan, en 1980-81. Se hicieron siguiendo el modelo de los gigantes antiguos de principios del siglo XX, conocidos por fotografías, y de los cabezudos adquiridos en 1945. Son de fibra de vidrio para hacerlos más ligeros y resistentes, mientras que los antiguos eran de cartón-piedra. Recientemente (2006) tras 25 años de uso y un accidente que en 2005 fracturó la cabeza del abuelito, el ayuntamiento ha encargado una restauración completa de las piezas al escenógrafo Gustavo Brito.  

  En la actualidad salen anualmente en las fiestas del Corpus pero desvinculados de la procesión, acompañando con los cabezudos a la Coca en su recorrido por las calles de la villa (Festa da Coca) y en un pasacalles con bandas de música, charangas y gaiteiros. Durante las fiestas patronales es costumbre que permanezcan en la Casa Consistorial custodiando las escaleras.

   Por lo que respecta a los cabezudos, antiguamente se les denominaba “Papamoscas”, quizá porque tenían mandíbulas articuladas que les permitían abrir y cerrar la boca, o simplemente por la expresión de sus rostros y sus bocas abiertas. Sabemos que, como en otros muchos lugares, usaban vejigas hinchadas para golpear a los viandantes y aparecen acompañando a los gigantes en las fotos desde principios del siglo XX. En 1945 se compraron seis parejas nuevas que fueron renovadas como los gigantes en 1980-81, al tiempo que se aumentó su número a 16 unidades. Restaurados en 2006 se encuentran en perfecto estado.

 

 

Los gigantes en la actualidad

 

 

 

Dos de los cabezudos actuales

 

 

 

Los Gigantes, la Coca y el Céntulo hacia 1897

Foto en la revista Galicia Moderna

 

 

Los Gigantes hacia 1940 (Foto Avelino Cal)

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