|

.jpg)
El meco
hacia 1945, foto familiar de
Carolina Estévez Campos
.jpg)
Los gigantes de Quiroga
con los gaiteiros de
Baronzás (Airiños de Antela), años 60
(Foto recuperada
por Félix y Cástor Castro Vicente publicada por Pablo Carpintero)
|
En la parroquia de A Hermida, en las proximidades de la capital del
ayuntamiento lucense de Quiroga, se celebran los días 8 y 9 se
septiembre las fiestas de la Virgen de los Remedios con procesión
religiosa y romería popular a la que acuden gentes de toda la
comarca.
El día 8 a
las doce de la mañana, antes de la misa mayor, tiene lugar la
procesión de la Virgen a la que asisten una pareja de gigantes
conocidos como pampórnigas, y el meco, personaje diabólico similar
al Irrio de Castro Caldelas, que sostiene una burlesca lucha con los
vecinos [1]. El meco de Quiroga viste de rojo, lleva máscara
grotesca de madera y va armado con una gran escoba de toxo o de otro
arbusto espinoso. Durante la misa, el meco permanece en el atrio de
la iglesia y los espectadores le tiran monedas y cuando se agacha
para recogerlas intentan golpearlo en el cogote que lleva protegido
por una gruesa almohadilla (mulida), en tanto que él se defiende con
su ramo punzante [2].
El Meco encabeza la procesión abriendo paso con su escoba,
seguido por la pareja de gigantones que van danzando al son de las
gaitas una pieza tradicional exclusiva de la localidad. Al llegar la
comitiva a la ermita de la Virgen, las Pampórnigas se colocan a los
lados de la puerta del templo, se inclinan ceremoniosamente cuando
la imagen hace su entrada y se retiran al comenzar la misa ya que
aquí la procesión tiene lugar antes de la misma y no después como es
habitual en las romerías gallegas.
Las pampórnigas de A Hermida son una
pareja de largos cuerpos, armazón ligero y brazos móviles, tipo
frecuente en otros gigantes rurales gallegos como los de Viduedo o
Forcarei. Vestidos con túnicas de una
sola pieza y cubiertos con sombreros estrafalarios de raso azul y
rojo, el varón fuma en pipa mientras que la mujer presenta el rasgo
original de llevar colgando de sus labios un racimo de uvas (blancas
o negras, según el año) que la tradición interpreta como anticipo de
una buena vendimia que la Virgen propiciará.
No está clara la antigüedad de la fiesta. Las máscaras del tipo
del Meco tienen una antigua tradición en el Corpus gallego
(desde el siglo XVI están documentados los gamachiños de
Betanzos y los fenos de Rivadavia y Allariz). En Quiroga, la
gente dice que la fiesta se celebra desde tiempo inmemorial pero las
primeras noticias fidedignas son de finales del siglo XIX.
En la documentación de la
parroquia (hoy en el Archivo Diocesano de Lugo) se consignan los
pagos a los portadores de los gigantones y a los organizadores del
festejo: en 1882 se mencionan al “Felo y un gigante”, en 1884
se especifican 10 reales para los “Gigantes y gracioso” (el
meco); en 1887 se los denomina ya pampónigas: “Gracioso
y pampónigas”, y en 1895 se gastaron en las “Pamponigas, pan
y tabaco a los petitorios 35 reales”.
A principios del siglo XX
seguía saliendo la procesión “presidida de los gigantes”,
y desde
mediados de los años 40 se conservan fotografías de la fiesta, la
cual tras un período de decadencia en los años 70 se ha revitalizado
en las últimas décadas con figuras y vestimentas renovadas.
|
.jpg)
Las
pampórnigas y el Meco
en 2008
(Foto:
Proxecto Ronsel)
.jpg)
El Meco
en 2008
(Foto:
Proxecto Ronsel)
.jpg)
Las
pampórnigas inclinándose ante la Virgen
|