|

.jpg)
Lilí en
los años 50 (Foto: Tito Ríos)
.jpg)
Don Quijote y
Dulcinea

Vídeos
|
Son
dos los gigantones de Pontedeume, dama y guerrero, los que salen a
las calles de la villa en los días de las fiestas de As Peras
(principios de septiembre) acompañados de una numerosa comparsa de
cabezudos.
Conocidos popularmente como
Os Mómaros,
son piezas recientes pero sustituyen a otras anteriores, siempre
parejas a las que se conocía con diversos nombres: Lilí, El Cid y
Doña Jimena, Isabel y Fernando, Marco Antonio y Cleopatra o
Don Quijote y Dulcinea. Las noticias más antiguas de su
existencia se remontan a los años 50 del siglo XX; entonces se
denominaba a los gigantes y cabezudos “Lilí e os seus monecos”,
sin duda en alusión a la película de Charles Walters protagonizada
por Leslie Caron y Mel Ferrer, Lilí (1953), que narraba las
peripecias de una trouppe de titiriteros. De estos primeros
mómaros documentados tenemos testimonio gráfico en una fotografía
tomada en la Rúa de San Agustín por el fotógrafo eumés Tito Ríos y
consta que cada vez que se adquirían nuevos gigantes, los antiguos
eran quemados como comienzo de las fiestas en la Plaza del Conde o
del Mercado.
Los mómaros actuales pertenecen al tipo de gigantes con brazos
rellenos de arena que se abren en molinete al hacerlos girar los
portadores en una frenética danza al ritmo de una muiñeira conocida
popularmente como Ñoroñó, denominación que algunos hacen
extensiva a los propios gigantones.
Los gigantes eumeses abren los festejos y hacen recorridos
diferentes cada día para visitar todos los barrios; los itinerarios
son tradicionales (no varían desde los años 70) aunque algunos años
se ampliaron para atender peticiones de algunas zonas alejadas del
centro urbano, lo que provocó quejas de los portadores. Tradicional
es también el beso de los gigantes en la plaza del ayuntamiento,
recibido con aplausos y vítores por el público asistente. Terminadas
las fiestas el 12 de septiembre los mómaros son abandonados en el
Pabellón de Deportes de la localidad, generalmente con numerosos
desperfectos provocados por los golpes y caídas que se producen
durante sus danzas giratorias. De su reparación se encargan dos
vecinos muy conocidos, Julio y Juancho, que desde comienzos del
verano se afanan en repintar las cabezas, reparar los armazones y
retocar los vestidos y accesorios (una de las últimas innovaciones
son los collares con medallones porta-fotos, en uno de los cuales
aparece Demis Roussos y en otro uno de los cuidadores de los mómaros
que tiene cierto parecido con el famoso cantante).
Los
portadores de los gigantes son vecinos de la villa algunos de los
cuales todavía se recuerdan en el pueblo por su habilidad en los
giros como Benigno Couto en los años 50 o Miguel Piñeiro y Agustín
Fornos en las décadas posteriores. Importantes también en relación
con los mómaros eumeses son las figuras de Manuela María Lapique,
impulsora de la tradición tras una época de cierta decadencia, o
Xosé Paz Fernández, musicólogo e historiador de la fiesta.
En
cuanto a los cabezudos que acompañan a los gigantes, son una
comparsa muy numerosa que algunos años llega a contar con 15
miembros. Como en otros muchos lugares son abundantes los personajes
del cine y del comic (Groucho, el Gordo y el Flaco, Blancanieves y
los enanitos, Peter Pan, Porky...,) y aparecen ciertos tipos como el
negro y el chino muy frecuentes en las comparsas de toda Galicia.
Algunos son antiguos y aparecen en fotografías de los años 60, otros
se incorporaron en 1988, y en 1990 se construyeron varios en un
taller organizado por Noli Vilariño (punkies, pitufos, payasos,
animales...).
.JPG)
Mómaros y
cabezudos
|
.jpg)
El mómaro
danzando en los años 90
.jpg)
Los
mómaros en la actualidad
.jpg)
Mómaro
|