Círculo Internacional de Amigos de los Gigantes  

Delegación de Galicia. Julio I. González Montañés ©

 

 

 

 

 

 

Los gigantones de Ourense hacia 1900,

 dibujo de Ático Noguerol

(Arquivo Histórico Provincial de Ourense)

 

 

 

 

Cabezudos  en 2009


 

 

     En los últimos años es Ourense la localidad gallega que con mayor frecuencia saca sus gigantes a las calles, recuperando una tradición que hunde sus raíces en las procesiones del Corpus y las fiestas de San Roque de la ciudad. El Corpus ourensano se celebra desde principios del siglo XV con notable espectacularidad (Coca, toro, danzas gremiales jogos…) pero no tenemos noticias de la presencia de los gigantes en las procesiones hasta finales del siglo XIX, si bien con referencias a la antigüedad de la costumbre.

   Denominados como en otros lugares de Galicia Almazonas, los gigantes ourensanos eran a finales del siglo XIX (según V. Risco y Ático Noguerol) una pareja vestida con trajes rojos con vivos amarillos y desfilaban acompañados de dos cabezudos con trajes gallegos antiguos y un grupo de gaiteros. Salían también en las fiestas de San Roque y en 1884 ya debían de ser figuras antiguas porque Valentín Lamas Carbajal pide con ironía al ayuntamiento que en lugar de gastar el dinero en empedrar las calles  les haga un traje “ás almazonas que saen polas festas de San Roque escalazadas e feitas uns pingos”.

  De estos gigantones de finales del XIX se conserva alguna fotografía y un dibujo y descripción de Ático Noguerol, quien nos informa de que salían en todas las fiestas acompañados de un gaitero y de una pareja de cabezudos “vestidos de gallegos”, parándose a bailar ante las casas principales. Noguerol los describe y los dibuja a él con un sobrero de tres picos con escarapela y “levita encarnada”, y a ella con grandes pendientes y sortija.

    Vendidos en los años 20 al concello de Castro Caldelas, en los 40 se compró otra pareja y hasta los años 60 siguieron saliendo en el San Roque, en la Batalla de Flores y en la festividad de San Lázaro (segundo domingo anterior a Pascua) pero desaparecieron y no se recuperaron hasta principios de los años 80 cuando el ayuntamiento encargó nuevas piezas al escultor y gigantero César Lombera.  Los gigantes de Lombera (un Rey y una Reina de casi 3 metros con su corte de cabezudos) salieron unos pocos años y se prestaron en algunas ocasiones [1] pero luego quedaron olvidados en los almacenes municipales hasta que en 2003 se les hizo una pequeña restauración y trajes nuevos y volvieron a pisar las calles en la cabalgata de Reyes y en la Batalla de Flores del Corpus de 2004.

    Desde entonces su trabajo ha sido incesante pero intermitente ya que han salido, aunque sin continuidad, en las Cabalgatas de Reyes,  la Fiesta de San Valentín, el Día del Padre, la Batalla de Flores, San Lázaro, Los Remedios y la Fiesta de la Vendimia (desde 2007), además de visitar las fiestas de localidades cercanas (O Carballiño en 2004). Recientemente (2008) se han añadido otros dos gigantes y ocho cabezudos (un payaso, un reo, un diablo, Popeye…) hasta llegar a los 15 ejemplares [2].


 

[1] Por ejemplo a Chantada para el Folión dos carros de 1995.

[2] Los cabezudos, confeccionados en un taller local, fueron llevados en 2008 por el grupo de niños que habitualmente se encargan de sacar a los cabezudos de la cercana villa de Rivadavia, en la que existe una gran tradición.

 

 

 

Los gigantes de Ourense en 2003

 Foto: La Región

 

 

 

 

Cabezudos en la Festa da Vendima de 2007

 

 

 

 

 

 

Taller de cabezudos  en 2008

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